CULTURAL Y COMUNITARIO LOCAL (CASO CORDOBA)
Breve Noción de Política Cultural:
Históricamente, la política cultural ha sido utilizada como herramienta par la transmisión de ideas y de comportamientos, ya sea a través de la educación, religión y mas recientemente la publicidad. Pero actualmente los lineamientos de la política cultural contemporánea contemplan una base heterogénea de las poblaciones y las comunidades que constituyen una nación, postulando como uno de sus objetivos principales el fomento y el cuidado de la diversidad cultural.
¿Pero como se constituye una política cultural propiamente dicha?
Ante esta formulación resulta fundamental el respeto por lo que realmente se propone desde la población misma como propuesta cultural y en toda su complejidad. Esta actitud conlleva, e primera instancia, a una política de concientización sobre el cuidado del patrimonio material e inmaterial, y en segunda instancia, a la aplicación de fomento a la creatividad y de escucha, es decir, de apoyo y divulgación organizada y concertada (aceitada y eficiente desde los planos local, nacional, regional y mundial).
Mientras en el ámbito de la nación se privilegia un concepto de la cultura como herramienta para la integración social (y por eso mismo se favorecen aspectos más conservadores como la necesaria preservación del patrimonio y el rescate y justa valoración de las culturas populares) en la ciudad autónoma de Buenos Aires promueve una estrategia de marketing cultural que posiciona a la cultura en un nivel de aceptación necesario por parte de la sociedad (presentación de la cultura como valor asimilado al entretenimiento). (1)
En cambio, vemos en Córdoba, que no existe política cultural alguna, siendo sustentada por las bases medianamente organizadas, sin objetivos ni proyección a mediano y largo plazo, con un gran desgaste de la credibilidad de los funcionarios del área (generalmente políticos sin experiencia ni carrera en la materia), se auna al escaso presupuesto otorgado y la pobre capacidad administrativa de las instituciones.
Ante esta situación vemos en el ámbito local como principal problema:
· La falta de estrategias y políticas culturales que perduren en el tiempo a causa de la dificultad de las organizaciones que trabajan en la gestión de las artes;
· Escasa articulación entre los organismos públicos, empresas y artistas;
· La inexistencia de canales de información y perfeccionamiento; lo cual se ve reflejado en una escasa participación de los ciudadanos en propuestas artísticas alternativas y una preocupante desvalorización del arte y la cultura de la sociedad.
Y si bien, la ausencia de centros de perfeccionamiento regionales en el área de cultura fomentaron la creatividad, dejarla desarrollarse en libertad y a través del diálogo intercultural fue uno de los medios esenciales de preservación de la vitalidad de las culturas pero carece del desarrollo, técnica y aggiornamiento necesario para las distintas disciplinas en forma profesional y sustentable.
Algunos problemas detectados
Artes Escénicas:
· Mengua de espacios
· No trabaja corporativamente
· No existe cultura de patrocinio ni mecenazgo del sector empresarios
· Si bien existe una producción independiente en alza no es apoyada ni organizada por la gestión pública lo que ocasiona periodos de diferentes ofertas
Literatura
· Importancia en los procesos cognicitivos y creativos
· Feria de Libros o Retazos
· No hay inversión en nuevas obras y formación de públicos
Patrimonio Material
· Si bien la creación y puesta en valor de algunos espacios no fue acompañado con programación ni presupuesto acorde
· La escasa existencia de personal calificado en los sitios, si es que se encuentran abiertos.
· Escaso fomento y valorización del patrimonio para oferta cultural
· No existe seguridad para realizar muestras importantes.
· No existen un mapa de los sitios, ni registro completo de los espacios. Lo cual genera una desinformación y encarece los gastos ya que no actúan en conjunto.
· No hay preservación del patrimonio cultural ni política aplicada al área.
· Las estadísticas e informes no son fidedignos (vg. la dra. Piana expuso en el Seminario Internacional: "Valorización turística sostenible del patrimonio cultural: problemas, desafíos y propuestas", a cargo del Dr. Bernard Morucci, entre los dias 05 y 07 de mayo del 2008 en Buenos Aires que 821.326 personas asistieron a la ruta de las Estancias en el periodo 2007; si a esto lo cotejamos con las proyecciones del censo para junio del 2008 en la provincia de Córdoba ascenderá a 3.340.041 más ( según la Agencia Córdoba Turismo ingreso en el periodo 2007 fue de 1.500.000 millones de turistas lo cual nos da 4.840. 041 de personas que permanecieron en Córdoba en el período comprendido si a eso lo dividimos por la cantidad de personas que según la Dra. Piana asistió a las Estancias (821.236) nos da que cada seis personas una visitó dicho producto cultural. Si esto fuera verídico estaríamos en mejores índices de consumo cultural que las grandes potencias. Ej. La ruta de los Cátaros en España luego de ocho años participaron 254.000 personas aproximadamente a lo largo de dicho periodo.
Cine y TV
· Los subsidios que dieron están plagados de sospechas de corrupción.
· Fomento y formación: Córdoba es el líder en producciones de la región y posee centros de formación publica y privado que puede generar un polo atractivo para dicha industria. Pero no existe apoyo oficial.
Música, Danza, Artes visuales, Diseño, Turismo Cultural, etc. No escapan a la realidad y contextos que las demás áreas.
(1). Trabajo de Noorthoorn Victoria (curadora independiente)
Diario La Mañana de Córdoba
Domingo 18 de Mayo de 2008
Córdoba, capital de cultura para ricos, educados y jóvenes
Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de Universidad Católica Argentina que toma en cuenta, entre otros aspectos, la actividad cultural como indicador de desarrollo nacional, la ciudad de Córdoba consume 12% menos cultura que el resto del país.
Además, la brecha de participación en actividades de ese tipo entre las clases más pudientes y los más humildes, entre los de mayor nivel educativo y entre las generaciones jóvenes y las mayores, se acentúa en esta Capital con respecto a la media nacional.
Córdoba muestra un diferente nivel de consumo cultural con respecto a los conglomerados urbanos argentinos de más de 200 mil habitantes. “La Docta”, así llamada otrora por su perfil académico y cultural, parece ya no ameritar tal denominación frente a otras ciudades, si se atiende a los datos estadísticos que la semana pasada dió a conocer el programa “Observatorio de la Deuda Social Argentina” que la Universidad Católica Argentina viene realizando anualmente desde 2004, y que entre otros muchos aspectos, toma en cuenta la actividad cultural del país.
Concretamente, hay cuatro puntos que marcan la caída de Córdoba como centro productor y distribuidor interno de cultura.
Primero, se consume menos cultura que en el resto del país.
Segundo, la brecha de ese consumo entre las clases más pudientes y las menos pudientes es mayor a la media nacional.
Tercero, se acentúa en esta ciudad la diferencia de consumo cultural entre quienes poseen mayor nivel educativo y quienes tienen un menor grado de formación.
Cuarto, se profundiza el contraste en el nivel de consumo entre los jóvenes y los mayores, comparativamente con el promedio de país.
12% menos cultura
El uso del tiempo libre en el total urbano nacional y en la ciudad de Córdoba difiere cuantitativamente en un 12%. El 35% de los habitantes (de todos los aglomerados) asisten a eventos culturales (cine, teatro, recitales, exposiciones), mientras que sólo el 23% de la población de Córdoba lo hace.En Rosario, la ciudad que siempre pugnó por el segundo lugar en importancia con Córdoba luego de Buenos Aires, el 45% de los habitantes consume cultura en tiempo ocioso, 18% más que esta urbe.
Cultura para ricos
El 16% de los encuestados del estrato muy bajo del país, el 49 % del estrato medio y el 63% de la clase media alta, respondieron asistir a eventos culturales. Este comportamiento ascendente según la condición social de los encuestados también se produce en la ciudad de Córdoba, aumentándose la brecha hacia los sectores pudientes. El 11% del estrato muy bajo, el 29% de la clase media y el 43% de la alta, asisten a eventos culturales. Una lectura posible: en el resto del país, 5% más de los pobres consumen cultura que aquí.Cultura para educados A mayor educación mayor participación en actividades culturales. En la población nacional, 70% de las personas con educación superior asisten a eventos de este tipo, y 20% de los que tienen el primario completo lo hacen. Esta diferencia se acentúa en Córdoba: 54% (personas con título de grado) y 9% (ciudadanos con primario completo).
Cultura para jóvenes
También existen diferencias al analizar la participación cultural según grupos de edad. La media nacional indica que 47% de los entrevistados entre 18 y 34 años asisten a eventos culturales y que 24% de la población adulta también lo hace. Córdoba se destaca por sesgar más esta diferencia. Es el 38% (9% menos que en el país) y 14% (10% menos), respectivamente.Interpretando datosLos datos cuantitativos sólo son una construcción útil en el marco de una interpretación cualitativa de los mismos. En tal sentido, y si se concibe a la utilización de tiempo libre en actividades culturales como un elemento que habla sobre el grado de desarrollo de una población (en el mismo sentido que Maslow construyó su famosa pirámide de necesidades, es decir satisfacción primaria de lo biológico y posterior saciedad de lo simbólico), puede inferirse que el consumo cultural en Córdoba, con respecto a las demás urbes argentinas, es menos masivo (menor cantidad de consumidores) y más elitista (para ricos, educados y jóvenes)
